Entre ser escritor y ser arquitecto, una nostalgia




















Me siento muy agradecido con el Centro de Estudiantes de Arquitectura y la Coordinación de la Carrera de Arquitectura en la Universidad Simón Bolívar (USB), por la gentil invitación que me hicieron para participar en la Semana de la Carrera de Arquitectura de este año.

Se trató de una tertulia, acompañando a la sensible arquitecta Liliana Amundaraín y al siempre admirable profesor Luis Miguel Isava. Ella aportó a la conversación un delicado y hermoso ejercicio de lectura del cuento Las babas del diablo, de Julio Cortázar (1959) y la contrastó, desde una mirada al fenómeno de la traducción y la deriva por la ciudad, con la película Blow-Up, de Michelangelo Antonioni (1966). Por su parte, Isava reflexionó sobre las dificultades de nuestra relación existencial con el lenguaje, en tanto vivimos permanentemente la tensión entre creer hacerlo y ser construidos por él, lo que nos exige un estado de consciencia que pocas veces logramos alcanzar.

A ello se unió la muy valiosa participación de los asistentes, cuyas preguntas y consideraciones permitieron ampliar algunos aspectos y, sobretodo, prolongar un encuentro cálido y motivador.


Ofrezco aquí el ensayo que escribí especialmente para esta ocasión y que ayer comenté muy brevemente, pues no logré llevarlo a una lectura de menos de 15 minutos (me quedó de 25'). Luego incluiré la presentación que hice sobre Angostura, como representación de un paisaje que, con nostalgia, recreo en mis palabras.

Imagen: Rincón de apartamento, Claude Monet (1875); óleo sobre tela. Tomada de: Los Grandes Museos de Europa. El museo de Orsay. ACTA producciones. CD-ROM, 1999

Vínculo al ensayo: https://drive.google.com/file/d/0Bw7XFpvma9Fsb1lrZExDZW9OMTA/view?usp=sharing

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